El año que viene, Pablo Otero, conocido como el Señor del Tabaco, tendrá motivos para celebrar. El 2025 no fue un gran año para el dueño de Tabacalera Sarandí. Después de años de no pagar impuestos a los cigarrillos, la Corte Suprema declaró constitucional una Ley que imponía tributos al sector -y que Otero se resistía a cumplir gracias a una serie de maniobras judiciales- y su compañía deberá pagar una deuda que supera los US$1.500 millones.
Pero a pesar de todo, el empresario decidió arrancar el próximo año festejando. Otero tomó la decisión de casarse. Lo hará con su pareja, la ex vedette y hoy artista del mundo del tango, Andrea Ghidone. La fecha será para marzo o abril de 2026. Ghidone y Otero salen juntos desde hace menos de un año.
La propuesta de casamiento la hizo él en un viaje que hicieron por Europa en agosto, pero la encargada de confirmar la noticia fue Ghidone a través de sus redes sociales: «Les cuento que en 2026 nos casamos», escribió en un post en donde también publicó varias fotos de ambos juntos durante su estadía por Europa.
Otero, además del sector del tabaco, tiene una pata en los negocios y el mundo del espectáculo. A través de su empresa Grupo Madero Sur se asoció como inversor minoritario en Net TV, el canal de Editorial Perfil y el Grupo Kuarzo. También produce espectáculos y películas.
Además, ya estuvo en pareja con otra famosa, la bailarina Laura Fidalgo. Estuvieron juntos tres años y se separaron en 2018.
«El es muy romántico, un caballero, hermoso. A mí me da mucha alegría que haya sido así», dijo Ghidone sobre el casamiento en una entrevista que le hicieron en Intrusos del Espectáculo.
Tras un ida y vuelta sobre el amor y los detalles de cómo el empresario le propuso casamiento en medio de un viaje a Europa, a Ghidone le preguntaron por el fallo de la Corte Suprema contra su futuro marido. «Hablan de una deuda que, obviamente hemos hablado de esto, y no existe. Yo siempre digo, los problemas que se solucionan con plata, bienvenidos sean. A mí hay cosas que la plata no me compra y es quién es él. Conmigo es maravilloso y no tengo nada para decir con respecto a eso y además sé que ha trabajado con mucha gente del medio y que mucha gente del medio lo conoce. Él no está preocupado y está tranquilo. Él no tiene nada para esconder. Su vida sigue siendo normal, como siempre», lo defendió.
La Corte, en el fallo que sacó hace 15 días, dictaminó que la Ley de Impuestos al Tabaco es Constitucional. Con eso, habilitó a la ex AFIP a que ejecute la deuda que contrajo Tabacalera Sarandí desde 2018 -cuando se sancionó la Ley- hasta 2024 cuando Javier Milei la modificó con un artículo dentro de la Ley Bases.
El monto que acumuló Otero, con las multas e intereses, supera los US$1.500 millones, según corroboró Clarín en base a fuentes oficiales. Esta semana, la Corte le rechazó la última maniobra judicial que intentó Otero en un escrito en el que pidió la nulidad del fallo del máximo tribunal. Fue descartado de inmediato
Cuentan quienes lo conocen que Otero, desde hace un tiempo, quiere cambiar su imagen. Uno de los primeros pasos de esa estrategia fue anunciar, en una entrevista que dio a diario El País de España, que había renunciado como director de Tabacalera Sarandí y de Grupo Madero Sur, el conglomerado familiar que agrupa a todas las empresas y donde están incluidas las compañías financieras, la división de automovilismo -Otero corrió varios años- y la de espectáculos y entretenimiento, entre otras.
Otero puso al frente de Tabacalera Sarandí a Claudia Romero Roura, una abogada que trabaja junto a él. Pero a pesar de su corrimiento sigue el día a día de la compañía que, según contó, genera el 95% de los ingresos del Grupo Madero Sur.
En paralelo quiere abrir nuevos negocios en Uruguay, el país de origen de su futura esposa que está radica en la Argentina desde hace unos 20 años. En Uruguay quiere incursionar en negocios financieros y según contó en una entrevista quiere fabricar autos de competición -favorecido por las zonas francas sin impuestos- y meterse en el sector inmobiliario. Dicen en su entorno que esos negocios son, por ahora, solo «recreativos».