La Argentina late al ritmo de su industria. No hay provincia, ciudad o pueblo que amalgame su identidad de la mano de las iniciativas industriales que se instalaron durante toda nuestra historia en todo el país. La historia de la industria nacional es compleja, marcada por períodos de crecimiento, estancamiento y transformación.
Este martes 2 de septiembre, conmemoramos el Día de la Industria al recordar la primera exportación de manufacturas registrada el 2 de septiembre de 1587: desde el Riachuelo, en esa fecha, zarpó la carabela San Antonio hacia Brasil, con tejidos y harinas producidos en Tucumán y Santiago del Estero.
Queremos celebrar al sector industrial, como motor del desarrollo económico del país, una tradición que construyó empleo, tecnología y movilidad social en toda la Argentina.
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En Adimra acompañamos este camino desde hace 121 años. Hoy somos más de 20 mil empresas en todo el país con un millón de argentinos con empleo vinculado al sector metalúrgico y representamos un cuarto del PBI industrial nacional.
Cada pieza que se realiza en nuestras fábricas, cada avance tecnológico, es un paso hacia un futuro más próspero y equitativo para todos los argentinos, donde la sostenibilidad ambiental es una prioridad para nosotros.
Por ello contribuimos con procesos eficientes, uso responsable de recursos y reducción de emisiones contaminantes.
En ese sentido se torna vital la capacitación de nuestros trabajadores y de los jóvenes, ya que potenciando su creatividad y espíritu emprendedor permitirá que se continúe desarrollando la industria y de este modo replique en todos los estratos sociales.
La industria, además de generar empleos, es un vehículo de comunicación; nuestras pymes se encuentran en los grandes territorios de alta densidad poblacional, hasta en las localidades más pequeñas. Y allí, en esos lugares, trabajadores y empresarios comparten no solo el trabajo, sino también la cultura y la educación.
En la actualidad, frente a un mundo que tiende al proteccionismo, Argentina tiene un enorme desafío anclado en la necesidad de potenciar la producción local de todos los sectores, ya que con solo apalancar las importaciones puede generar un proceso que, lejos de ser virtuoso, genere únicamente complicaciones en materia de empleo y la continuidad de las empresas.
Creemos firmemente que no hay país desarrollado en el mundo que no tenga una industria metalúrgica fuerte. Participamos activamente de la industria del conocimiento, donde proveemos máquinas y equipos a todos los sectores involucrados. El complejo industrial a nivel global cumple un rol fundamental teniendo en cuenta el empleo y el desarrollo social.
Argentina es uno de los países principales del mundo en lo referente al petróleo, gas y minería. Allí nuestro desafío debe ser potenciar la industrialización de los recursos naturales, tanto en el producto como en el proceso, y no tender a ser puramente extractivistas de recursos primarizados.
En este marco geopolítico, otro factor es de suma importancia: hay productos subsidiados para lograr mayores exportaciones y ahí está compitiendo una pyme argentina contra la política industrial de un país, sobresaliendo los asiáticos. No es necesario aclarar las asimetrías existentes tanto en volúmenes de recursos como en el impulso de la industria local.
Los países más desarrollados protegen sus industrias, porque es un valor vinculado al trabajo y la soberanía. No existen países que se abran al mundo y las regalen.
Hace una década, el sector metalúrgico argentino exportaba más de 7 mil millones de dólares, y hoy no llegamos a los 4.500 millones. Pero seguimos teniendo intacta la capacidad instalada para exportar y lograr más presencia en esos mercados. Hoy utilizamos menos de la mitad de nuestro potencial productivo.
Estamos convencidos de que para que ello suceda tienen que ser administrados los equilibrios, y la administración de estos requiere de todos. Y cuando hablamos de todos, es la industria, el campo, el comercio, los servicios, el sistema financiero, la construcción, el mundo del trabajo, la educación, la ciencia y la tecnología, trabajando de manera articulada.
Los tiempos que vienen nos deben encontrar unidos, trabajando en pos de una Argentina más grande, por lo que es necesario administrar con cuidado los equilibrios que sostienen el desarrollo nacional.
En nuestro país, donde las circunstancias cambian constantemente, cada obstáculo es una oportunidad para fortalecer nuestro compromiso con el futuro de la industria.
Queremos reafirmar el compromiso con la industria metalúrgica, un pilar fundamental para el desarrollo económico y social de Argentina. Reiteramos: el nuestro es un sector clave para sectores como la construcción y provee maquinaria y equipos a diversas industrias. Su rol estratégico es ampliamente reconocido en la estructura productiva del país.
Esta industria contribuye significativamente al PBI y al empleo, tanto directa como indirectamente. Impulsa el avance tecnológico a través de la investigación e innovación, lo que lleva a la creación de nuevos materiales y procesos aplicables en múltiples sectores. Además, proporciona materiales esenciales para infraestructura, construcción y otras industrias, y contribuye a las exportaciones del país. De hecho, casi todos los productos exportados desde Argentina tienen un componente de la industria metalúrgica nacional.
La industria sigue siendo la cultura familiar y la llama está encendida. El entramado industrial argentino creció, se adecuó y se modernizó, por lo que es parte de nuestro trabajo seguir manteniéndolo.
La industria metalúrgica está en la vida de cada argentino. La industria no es parte del problema: es parte de la solución, y entre todos los sectores debemos trabajar para potenciar la producción nacional.
* Presidente de Adimra (Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina).