El triunfante dispositivo político y comunicacional que echó a andar el gobierno nacional luego de la aprobación de dos leyes clave en el Congreso parece haber encontrado un obstáculo: el artículo 44 sobre las licencias médicas, incluido en la reforma laboral que tuvo media sanción en el Senado el miércoles pasado. Esta modificación no estaba incluida en el texto que el presidente Javier Milei firmó y mandó al Congreso y se sumó durante las negociaciones finales de la sesión, que duró 17 horas. El 44, uno de los 58 que contempla la ley, puede hace tambalear el trámite exprés que se buscará esta semana en la Cámara Baja y la aspiración del Presidente de mostrar una batería de leyes aprobadas al inaugurar las sesiones ordinarias, el 1 de marzo.
En la llamada “modernización laboral”, como la presenta el oficialismo, en el capítulo VII el artículo 44 presenta cambios en el régimen actual de licencias. La nueva redacción modifica el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo (Nº 20.744). Establece un sistema de pagos escalonados que penaliza económicamente a los trabajadores, si considera que sus faltas son producto de una actividad que hicieron sabiendo que podría implicar un riesgo en su salud.
Hoy, si un trabajador se enferma o tiene un accidente fuera del trabajo, sigue cobrando el 100% de su salario durante el período de licencia legal: 3 o 6 meses, según antigüedad y situación familiar. Pero el artículo 44 de la reforma laboral establece que en caso de accidente o enfermedad que no sean consecuencia de la “prestación de tareas derivadas del contrato de trabajo”, el trabajador tendrá derecho a percibir el 50% de su sueldo. Un ejemplo de este caso sería una lesión por jugar al fútbol.
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Y si la imposibilidad de trabajar no resultara de una “acción voluntaria y riesgosa”, el trabajador recibirá el 75% de su salario en los mismos plazos. Por ejemplo, una enfermedad o un accidente de tránsito. En ambos casos, el empleado sufre un recorte salarial porque pierde el derecho a cobrar el 100% de sus haberes durante la convalecencia.
El locuaz ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, uno de los ideólogos de la ley, se refirió a este punto. “Si te lastimaste jugando al fútbol, donde vos tomaste una decisión y el empleador no tiene nada que ver, y te discapacistaste para el trabajo, ahí te corresponde un 50 por ciento”, dijo en una entrevista con Eduardo Feinmann.
Un sector del peronismo ya adelantó que buscará introducir modificaciones a la reforma laboral durante el debate en Diputados. La exministra de Trabajo y actual diputada justicialista Raquel Kelly Olmos cuestionó al Gobierno nacional y advirtió que el proyecto, tal como está redactado, implica “más explotación laboral” en medio de un contexto de deterioro económico y caída del empleo.
También el PRO se desligó del tema. “Queremos revisar las modificaciones que se incorporaron a último momento en el régimen de licencias, especialmente en lo que respecta a aquellas vinculadas con la enfermedad, porque se podrían reducir los niveles de protección que hoy existen”, señaló en una entrevista Cristian Ritondo, jefe del bloque PRO en Diputados.
La discusión pública por las licencias sobrevoló estos últimos días los programas de tele y las redes sociales y generó rechazos de las personas menos pensadas. Por ejemplo, del abogado Julián de Diego, asesor del gobierno y uno de los autores del texto. “Es un mecanismo que a todos nos sorprendió, porque no aparecía en el proyecto del 11 de noviembre, apareció con el último borrador”, detalló. El abogado, que representa a grandes empresas, dijo que si el artículo 44 queda tal cual en la ley generará mucha litigiosidad.
Justamente para sectores empresarios la ley busca desincentivar el ausentismo, aliviar los costos laborales derivados de licencias prolongadas y evitar juicios. En la otra vereda, diversos gremios denunciaron que es una herramienta de ajuste directo sobre el salario de los trabajadores en momentos de crisis económica y depreciación de los salarios.
La reforma laboral llegará a Diputados el miércoles próximo. A las 14 está pautado el plenario de comisiones de Legislación del Trabajo y Presupuesto y Hacienda, ambas presididas por dos mileistas: Lisandro Almirón y Alberto Benegas Lynch, que escucharán a representantes gremiales y empresarios. El oficialismo que presiden Martín Menem busca un trámite exprés para sesionar al día siguiente. Hoy no parece una tarea fácil.
CGT gana tiempo y decidirá si hará paro
La polémica con las licencia médicas que pegó de lleno en la opinión pública parece haberle dado aire a la Confederación General del Trabajo (CGT) para mostrarse más combativa y amenazar con una medida de fuerza si avanza la reforma laboral en Diputados. La cúpula de la central obrera lo definirá mañana luego de una reunión por videoconferencia que mantendrán junto a otros dirigentes sindicales.
El objetivo es analizar y debatir la posibilidad de convocar un paro general de 24 horas o una nueva movilización. La medida estaría orientada a mostrar un rechazo contundente al proyecto de reforma laboral que Diputados comenzará a tratar el próximo miércoles.
A la CGT le llovieron las críticas de sus bases por no haber hecho un paro general el miércoles, día que se trató y aprobó la ley en el Congreso. Sí se realizó una movilización que no fue muy importante. “El Senado aprobó a las apuradas una ley que retrocede en derechos laborales individuales y colectivos, trasladando recursos del trabajo al capital”, dijeron en un comunicado tras la aprobación de la ley.
