La obra ‘Ética a Nicómaco’ del filósofo griego Aristóteles plantea que la felicidad o ‘eudaimonía’ se alcanza mediante la práctica de la virtud. Repasamos su teoría y cómo algunas investigaciones contemporáneas abordan estos conceptos.
Históricamente, los grandes filósofos han planteado preguntas clave sobre la felicidad y la plenitud, tales como: ‘¿Es posible ser feliz?’, ‘¿deberían las personas buscar la felicidad para sí mismas y para los demás?’, ‘¿cómo se puede hacer para lograr este objetivo?’. No obstante, hay discrepancias sobre la definición o el significado de la felicidad.
Pensadores como Sócrates, Platón y Aristóteles desarrollaron distintas teorías frente a esta cuestión. En el caso de Aristóteles, filósofo griego que vivió entre el 384 al 322 a.C. y considerado uno de los pensadores más influyentes de la historia occidental, aborda en su obra ‘Ética a Nicómaco’ el concepto de la ‘eudaimonía’, traducido comúnmente como ‘felicidad’ o ‘vida plena’. Para él, constituye el fin último de la existencia humana y solo puede alcanzarse mediante la práctica de la virtud y moralidad.
Describe las virtudes como rasgos de carácter y tendencias a actuar de una manera particular que se adquieren mediante la práctica y la imitación de ‘ejemplos morales’. En síntesis, una persona se vuelve templada practicando la templanza y valiente practicando la valentía. Con el tiempo, la virtud se convierte en un hábito, pero es importante ser cauteloso, ya que, según el griego: ‘cada virtud es el término medio entre un vicio de exceso y deficiencia’.
A continuación, las 10 virtudes que el filósofo recomienda para ser feliz y la vasta evidencia académica que las respalda.
1. Coraje
El coraje –capacidad de actuar frente al miedo en lugar de ceder ante él– invita a la felicidad, según el griego. Y la ciencia lo respalda: en un estudio titulado ‘Contribuciones biológicas al bienestar: las relaciones entre el temperamento, las fortalezas del carácter y la resiliencia’, un grupo de académicos demostró que, al atravesar situaciones adversas, el coraje puede conducir a la resiliencia y esta última, encaminarlo a uno hacia una mayor felicidad.
2. Templanza
Con este ítem se refiere al autocontrol frente a los propios deseos e impulsos alevosos. Precisamente, académicos que escribieron en el ‘Journal of Personality’ en 2017 descubrieron que, a medida que el control de los impulsos entre los estudiantes universitarios aumentaba en el transcurso de un día, el efecto positivo inicialmente disminuía. Sin embargo, a medida que el autocontrol seguía aumentando, los sentimientos negativos disminuían y la sensación de felicidad se elevaba a niveles más altos.
3. Liberalidad
Aristóteles lo relaciona con lo económico y, por eso, recomienda evitar la tacañería/miseria. En concordancia, la evidencia moderna sugiere que ser tacaño influye en el bienestar percibido de una persona; en 2014 tres economistas organizaron un juego de negociación en el que los participantes tenían que dividirse una determinada cantidad de dinero: un participante ofrecía hacer una división particular y el otro podía responder que estaba de acuerdo o no, pero el desacuerdo significaba que ninguna de las partes se quedaba con dinero, por lo que la oferta de una pésima división podía responderse con despecho. Finalmente, los autores encontraron que los niveles de estrés físico eran más altos para ambas partes cuando la negociación involucrada ofrecía una división inferior al 40%, es decir, cuando una de las partes prefería ser ‘tacaño’.
4. Magnificencia
La ‘magnificencia’, para él, es la cualidad que le permite a una persona pensar en cómo puede consolidar un proyecto personal de la manera más noble y no centrarse en cuánto puede llegar a costar o cómo se puede conseguir por menos dinero.
5. Magnanimidad
Según Aristóteles una persona de gran alma es ‘indiferente a la buena y a la mala fortuna’. Además, agrega que estos individuos se comprometen con los aspectos de la vida que son más profundos y significativos en contraste con los transitorios. Una investigación publicada en el ‘Journal of Happiness Studies’ comparó la búsqueda del placer versus la del significado de la vida entre adolescentes y evidenció que la última conduce a una mayor felicidad.
6. Paciencia (o gentileza)
La virtud de la gentileza se refiere a la propensión a la bondad y la capacidad de controlar el temperamento. La idea que comparte el filósofo es que tratarse de esta forma trae felicidad y que la agresión –concepto opuesto– reduce el bienestar al dificultar el manejo de las propias emociones. Investigadores a cargo del estudio ‘Atrapados en el tren de los pensamientos reflexivos: el efecto de la fantasía agresiva en el bienestar subjetivo’ pidieron a personas que pensaran en alguien a quien despreciaban y, por consiguiente, imaginaran acciones violentas y maliciosas hacia esa persona. Descubrieron que los pensadores agresivos comenzaron a rumiar sobre su ataque de fantasía y experimentaron un menor grado de bienestar que el grupo de participantes que se mantuvo gentil.
7. Veracidad
Aristóteles valoraba la honestidad; por eso, en sus escritos desaconseja la ‘simulación en forma de exageración’ y la jactancia. Para él, lo ideal es tener una humildad segura, a través de la cual una persona sea capaz de reconocerse a sí misma y pueda mostrar a los demás quién es sin hacer uso de la arrogancia ni la autodevaluación.
