El presidente cubano afirmó que su país se defendería ante una hipotética invasión, en medio de un contexto de tensiones bilaterales y una aguda crisis energética en la isla.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, declaró que su país resistiría una eventual invasión de Estados Unidos, afirmando: «Si tenemos que morir, lo haremos para prevenirla». Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista con el programa Meet the Press de la cadena NBC.
Díaz-Canel sostuvo que Washington carece de justificación válida para un ataque militar o un intento de cambio de gobierno en la isla, argumentando que una intervención tendría altos costos y afectaría la seguridad regional. Aseguró que los ciudadanos cubanos «se defenderían en combate» y reiteró su rechazo a las presiones externas.
Estas declaraciones se producen en un marco de persistentes tensiones entre Cuba y Estados Unidos, aunque ambas partes reconocen la existencia de conversaciones, sin brindar detalles sobre los temas tratados. El mandatario cubano acusó al gobierno estadounidense de aplicar una política hostil y afirmó que Washington «no tiene moral» para exigirle cambios.
Respecto al diálogo, Díaz-Canel manifestó el interés de su gobierno en discutir cualquier tema con la administración del presidente Donald Trump, pero «sin condiciones y sin exigir cambios en el sistema político local».
Por otro lado, el presidente cubano atribuyó la actual crisis energética de la isla al endurecimiento de las sanciones económicas y a la caída del suministro de petróleo desde Venezuela, lo que impacta en sectores clave como la salud, el transporte y la producción. Cuba produce solo el 40% del combustible que consume.
La situación del suministro se vio aliviada parcialmente en marzo con la llegada de un petrolero ruso con 730.000 barriles de crudo, el primer envío en tres meses, tras lo cual Rusia prometió un segundo cargamento. El gobierno de Trump, pese a haber amenazado con aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba, permitió el paso del buque.
En respuesta a comentarios previos de Trump, quien afirmó que «Cuba está acabada» y que su liderazgo es «muy malo y corrupto», Díaz-Canel interpretó esas palabras como una advertencia y enfatizó la necesidad de proteger al pueblo y al proyecto nacional.
Este miércoles, la Casa Blanca desestimó que Cuba fuera literalmente «la siguiente» en ser atacada. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, matizó los comentarios del presidente Trump, aclarando que el mensaje era que el gobierno cubano «está destinado a caer» sin necesidad de una intervención externa, debido a su fragilidad económica y financiera y al descontento de su población.
