La analista Marina Barletta advierte sobre posibles pérdidas de rendimiento y calidad en la soja debido al atraso en la recolección, mientras que la cosecha de maíz muestra resultados positivos.
La campaña agrícola enfrenta un escenario complejo marcado por lluvias persistentes que ralentizan la cosecha de soja y generan incertidumbre en el sector. Marina Barletta, analista de la Bolsa de Comercio de Rosario, describió un panorama de atraso significativo y preocupación creciente entre los productores.
«La soja de primera acá en la región núcleo ya hace semanas que está lista para cosecharse y el avance es muy poco», señaló, al tiempo que precisó que «debemos haber cosechado el 20% cuando en los últimos cinco años el promedio era del 60%».
El problema central radica en la recurrencia de precipitaciones intensas. «Realmente hay un atraso importante y es debido a esta recurrencia de lluvias», explicó, detallando registros de más de 100 milímetros en distintas zonas productivas. Esta situación impide el ingreso de maquinaria a los campos y prolonga los tiempos de recolección.
El impacto no se limita a lo operativo. Barletta advirtió consecuencias directas sobre la producción: «Si se sigue demorando la cosecha ya vamos a tener problemas de pérdida de rendimiento porque las chauchas comienzan a abrirse». Además, subrayó un deterioro en la calidad: «Va a empezar a haber brotado de las semillas de los porotos de soja», lo que ya se evidencia en algunos lotes con granos verdes. Este fenómeno implica castigos económicos para los productores al momento de comercializar.
Pese a este escenario, los primeros resultados muestran cierta resiliencia del cultivo. «Los rendimientos que estamos viendo son relativamente buenos, entre 40 y 50 quintales por hectárea», afirmó, destacando que superan las expectativas tras la sequía de enero.
En contraste, el maíz presenta mejores perspectivas. Con un avance del 80% en la cosecha, Barletta indicó que «los rindes promedios de 105 quintales por hectárea son buenos» y anticipó un escenario histórico: «Esto va a constituir un área récord de siembra de maíz y probablemente una producción récord». Las estimaciones nacionales proyectan hasta 67 millones de toneladas, superando ampliamente marcas anteriores. Sin embargo, las lluvias también afectan el tramo final de recolección.
Pensando en la próxima campaña, el panorama es dual. Por un lado, «las lluvias están mejorando la carga hídrica del perfil del suelo», lo que favorece al trigo. Pero por otro, Barletta advirtió que «los márgenes económicos son muy ajustados», principalmente por el alto costo de los fertilizantes, lo que podría afectar la intención de siembra.
