La expulsión del capitán argentino Antonio Rattín en el Mundial de 1966 ante Inglaterra impulsó la creación de un sistema de tarjetas amarillas y rojas, adoptado oficialmente por la FIFA en 1970.
El 23 de julio de 1966, durante el partido de cuartos de final del Mundial entre Argentina e Inglaterra en Wembley, el capitán argentino Antonio Rattín fue expulsado por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein. El episodio, marcado por la falta de comunicación debido a la barrera idiomática, generó confusión y demoras en el campo de juego.
Este incidente llevó al árbitro Ken Aston, miembro del comité de la FIFA, a buscar una solución para que las sanciones fueran claras e inmediatas, independientemente del idioma. Inspirado en los semáforos, propuso un sistema de tarjetas de colores.
La FIFA implementó oficialmente las tarjetas amarilla (para amonestación) y roja (para expulsión) en la Copa Mundial de México 1970. Esta innovación buscaba estandarizar y hacer más transparente el control disciplinario en un deporte de alcance global.
Analistas e historiadores del fútbol, como el uruguayo Eduardo Galeano, han señalado la trascendencia de este cambio. El sistema de tarjetas se convirtió en un lenguaje visual universal, fundamental para la gestión del juego en todas las ligas del mundo.
Así, un episodio polémico protagonizado por la selección argentina se transformó en el detonante de una modificación reglamentaria que perdura hasta la actualidad, profesionalizando la disciplina en el fútbol.
