La FILNYC celebra su octava edición consolidándose como un espacio clave para la cultura hispana en Estados Unidos, con una convocatoria que reúne a miles de asistentes y autores de todo el mundo.
Todo empezó con un objetivo noble: preservar la lengua y evitar su pérdida en contextos migratorios. Hace diez años, José Higuera López, oriundo de Tijuana, comenzó a trabajar en el Instituto de Estudios Mexicanos de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). Desde allí se impulsaron diversas iniciativas orientadas a la comunidad hispanohablante, como ciclos de lectura en español en parques y bibliotecas. “Los eventos se llenaban de mamás hispanas, inmigrantes, que llevaban a sus hijos para que no perdieran la lengua”, detalla Higuera López, fundador en 2019 de la Feria Internacional del Libro de la Ciudad de Nueva York (FILNYC) y su actual presidente.
“Me pareció muy bello que las mamás estuvieran tan preocupadas por querer que sus hijos no perdieran su lengua y sus raíces. Y no únicamente mexicanos. En el Instituto de Estudios Mexicanos hacemos investigación sobre los mexicanos en la diáspora, pero servimos a toda la comunidad neoyorquina”, agrega. Fue entonces cuando empezó a idear la organización de una Feria del Libro, inspirado en los modelos de Buenos Aires, Guadalajara y Bogotá. “Era curioso que no existiera un modelo ‘internacional’. Hay ferias locales en Brooklyn, pero en español hay pocas. La ventaja era que el Instituto podía servir de plataforma y sostén estructural del proyecto”. Así comenzó esta historia en 2019.
Tras la interrupción por la pandemia, el proyecto no solo sobrevivió sino que se consolidó. Este año la FILNYC celebra su octava edición entre el 21 y el 25 de octubre, un espacio para la cultura hispana por donde ya han pasado autores como Rosa Montero, Cristina Rivera Garza y Ariana Harwicz. Cada edición convoca a unas 5.000 personas, una cifra significativa para un evento literario en una ciudad de oferta cultural inabarcable.
Dejanira Álvarez, nacida en Guadalajara y formada en Comunicación y Marketing, llegó a Estados Unidos hace nueve años para trabajar en un proyecto sobre las tendencias de consumo de las comunidades hispanas en torno al fútbol. Ese trabajo de campo le permitió detectar patrones culturales y económicos específicos. “Nos dimos cuenta de que hay un gran mercado de la nostalgia en Estados Unidos, volcado a dos temas principales: la religión y el fútbol. De ahí se desprenden un montón de inversiones y de decisiones que ahora vemos con el Mundial y el crecimiento de la MLS. Lo que está pasando con la cultura en español es central: grandes instituciones como el MET, la Biblioteca Pública o el Whitney Museum reconocen el peso económico y simbólico de las comunidades hispanas. Y muchas veces nos piden que hagamos de puente con estas comunidades”. Desde hace cuatro años, es la directora de la FILNYC.
Higuera López y Álvarez han participado de las Jornadas de Profesionales de la Feria del Libro y recientemente anunciaron al ganador de la segunda edición del Premio de Narrativa Hispanoamericana Las Yubartas, promovido por la FILNYC y 12 sellos editoriales independientes de todo el continente.
Dejanira Álvarez destacó la singularidad de la Feria respecto a la escena neoyorquina: “Son dos ferias muy diferentes. Nosotros hacemos una feria en un país donde el español no es la lengua oficial, pero yo creo que es un país muy latinoamericano, Nueva York es una ciudad muy latinoamericana. Por otro lado, está la inmensa diversidad del ecosistema literario en español. La potencia que tiene Buenos Aires es impresionante. Para nosotros eso es clave. Por eso buscamos la colaboración. Y además hay muchas similitudes, desde temas del agro, desde la geografía, desde la diáspora que hay en Nueva York, desde la disposición por la literatura argentina. Desde el inicio, nuestra Feria ha tenido presencia de escritores argentinos, no por casualidad, sino porque sabemos que hay un mercado para la literatura argentina y latinoamericana”.
“Es una feria hispana. El español está presente desde siempre por las personas que vivimos allá, que somos hispanas, el español es nuestra lengua natural. Pero es verdad que en los espacios de toma de decisiones, en la Academia, no se habla tanto español y a nosotros nos importa eso. Nos importa que el español sea visibilizado y posicionado como una lengua de prestigio”, concluyó Álvarez.
