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El malestar social y las tensiones internas marcan la gestión de Javier Milei

El presidente Javier Milei enfrenta un creciente malestar social y críticas internas en su gobierno, mientras su popularidad muestra signos de declive. En un extenso discurso, atribuyó las quejas a una supuesta conspiración de diversos sectores, incluyendo al kirchnerismo, empresarios y periodistas.

El presidente Javier Milei dedicó tres horas y media de discursos la última semana para expresar su descontento ante quienes critican sus políticas. En sus intervenciones, combinó insultos, autoelogios y estadísticas para rechazar las quejas sobre los resultados de su gestión. Aunque reconoció un aumento del malestar social, lo atribuyó a una “sensación de frustración de los últimos seis meses” provocada por ataques especulativos del kirchnerismo, algunos empresarios y el 95% de los periodistas.

En privado, el mandatario argumenta que los poderes económicos relegados por el modelo actual buscan un “mileísmo sin Milei” y hacen lo posible para obstaculizar su plan. “No me voy a dejar psicopatear”, afirmó, en una versión personal del “no pasarán”. Esta postura refleja una desinhibición inusual, pasando de pedir paciencia a la sociedad a mostrarse impaciente él mismo.

Según fuentes cercanas a La Libertad Avanza (LLA), Milei “siempre busca la culpa afuera”. Un exfuncionario que sigue vinculado al oficialismo agregó: “Lo tienen blindado los amigos del campeón, que te impiden atajar a tiempo los problemas”. La caída en la popularidad del gobierno combina síntomas económicos y políticos.

El líder que prometió terminar con “la casta” ahora defiende al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuestionado por el crecimiento de su patrimonio y su tren de vida desde que asumió el cargo. Además, el presidente, que criticaba las internas del kirchnerismo, enfrenta disputas internas entre su hermana Karina y el asesor Santiago Caputo.

En el ámbito económico, la inflación ha encontrado una meseta que no logra perforar, mientras el poder adquisitivo de la población se resiente y el empleo está bajo amenaza. Milei, que antes desafiaba al sistema con su discurso, ahora se percibe como víctima de una agresión injustificada. “¿Saben quién es el que peor le fue en esta economía en términos reales? A mí”, dijo el lunes en la Fundación Libertad, al intentar desmentir un deterioro salarial, sin mencionar que vive en la mansión presidencial con todos los gastos cubiertos por el Estado.

En un discurso posterior, se refirió a los perdedores de la transformación económica como “daños colaterales” y celebró el Día del Trabajador con un video de LEGO que finalizaba con la proclama: “Feliz día al que trabajó para reconstruir este país, un bloque a la vez. Feliz Día del Trabajador, Presidente Milei”.

La defensa de Adorni se ha convertido en un eje central. La orden de acorazarlo en el Congreso fue en defensa propia, y la sesión de control incomodaba a diputados oficialistas que debían respaldar a un funcionario que no ha presentado documentación para disipar las sospechas. “Se tiene que preparar bien porque va a ser una masacre”, comentaban legisladores. “Este quilombo nos está matando. A ver si logramos dar vuelta la página”, agregó un funcionario en voz baja.

Karina Milei avisó a todos los ministros que debían estar en el Congreso una hora antes de la sesión, y su hermano grabó un video con todo el Gabinete posando con Adorni, acompañado de la canción “Eye of the Tiger”, de la película “Rocky”. La lógica era clara: iban a pelear, no a explicar.

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