Las ópticas cordobesas acumulan cuatro meses sin cobrar del PAMI, con una deuda cercana a los 1.600 millones de pesos. Mientras el organismo difundió un informe sobre presuntos fraudes en prestaciones ópticas, los prestadores locales aseguran que la situación pone en riesgo la continuidad del servicio para los afiliados.
Las ópticas de Córdoba atraviesan una crisis financiera por la falta de pago del PAMI, que acumula una deuda estimada en 1.600 millones de pesos correspondiente a cuatro meses de prestaciones. Cristian Pastore, titular de la Cámara de Ópticas de Córdoba, señaló que el organismo previsional prometió regularizar los pagos hacia julio, pero hasta el momento solo realizó un pago parcial correspondiente a enero, dejando sin cubrir diciembre, febrero y meses anteriores.
La coincidencia entre ese único pago y la publicación de un informe sobre supuestos fraudes en prestaciones ópticas a nivel nacional generó sospechas entre los prestadores. Pastore vinculó ambos hechos: “Siempre que PAMI entra en cesación de pago, empieza con algún problema, incumple los contratos y aparece un fraude. De repente, siempre los culpables son los otros”, declaró a Punto a Punto Radio (90.7 FM).
El dirigente describió la actitud del organismo como evasiva y destacó que las ópticas cordobesas continuaron atendiendo a los jubilados sin interrupciones. “Nosotros veníamos prestando el servicio sin frenarlo, sin cortarlo, sin dejar a los jubilados sin los anteojos”, subrayó.
En relación con las irregularidades denunciadas, como cobros de hasta 1.500 dólares por anteojos con cobertura total en Rafaela, Pastore aclaró que Córdoba no está entre las provincias mencionadas y que desde la Cámara repudian esas prácticas. “Si hay alguien que hace las cosas mal, hay que castigarlo, pero no deben pagar 6.000 prestadores a nivel país por diez o quince que estén haciendo las cosas mal”, remarcó.
La falta de cobro ya tiene consecuencias concretas: dificultades para reabastecerse, deudas con proveedores y sueldos pagados de manera parcial. “Se cortó la rueda donde nosotros recuperamos el dinero para volver a estoquearnos y volver a entregarles productos a los afiliados”, explicó Pastore. Además, advirtió que las ventas tradicionales cayeron un 16% interanual, lo que reduce aún más el margen de maniobra de los prestadores.
Pese al contexto, la Cámara instruye a sus asociados a mantener el servicio. Sin embargo, Pastore reconoció que el límite se acerca: “Es muy difícil pedirle esfuerzo a los prestadores cuando del otro lado no ves la misma voluntad”. El objetivo de la institución es “seguir trabajando para que cada vez sea más chico el monto y podamos llegar a saldo cero y volver a prestarle a los jubilados, que es lo que más queremos”.
