El contador Daniel Kriner presenta ‘Biblia. La historia escondida’, una obra que explora el contexto histórico de los relatos bíblicos y tiende puentes entre el mito y la realidad.
A medida que transcurre el tiempo, la historia puede modificarse o, mejor dicho, el relato suele ajustarse según la época o el contexto. ¿Qué hay de verdad histórica en los mitos y qué hay de construcción narrativa? En ese sentido, el contador Daniel Kriner se sumerge para indagar aspectos poco conocidos sobre hechos relevantes. Se trata de episodios históricos excepcionales que marcaron el origen de la religión judía y católica.
Aquellos acontecimientos que conocemos, nos han contado o hemos estudiado, pero que, tal vez, puedan llegar a tener otra connotación (o no), según la interpretación de cada historiador, investigador o lector. De esta manera, Kriner hace su debut estelar como escritor en ‘Biblia. La historia escondida’ (Planeta), en el que trata de construir puentes entre los mitos y realidades acerca de la historia de Abraham, el patriarca de los judíos; Moisés; el Rey David y también Jesús, ya que su crucifixión derivó en la resurrección que dio origen a la religión católica, entre otros temas.
Por eso, ‘Biblia. La historia escondida’ busca desentrañar los relatos bíblicos de los históricos e invita a la reflexión acerca de si detrás de estos hechos existe una trama histórica, política y cultural aún más compleja. “Mi libro es un granito de arena donde divulgo algunas tesis históricas, pero no tiene un peso de investigación. Es un libro de divulgación que hace un puente entre relatos bíblicos y la historia”, aclara Kriner desde Campinas, Brasil, donde reside desde hace 28 años.
Kriner presentará su primera obra en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, hoy a las 16:00 en la sala Rodolfo Walsh. Pero antes, charló con Clarín para decodificar algunos aspectos interesantes que describe en su libro.
–¿Qué lo llevó a escribir ‘Biblia. La historia escondida’, su primer libro?
–Cuando estaba leyendo el libro ‘La historia del judaísmo’, de Martin Goodman, pensé en la cantidad de cosas interesantes y cuántos aspectos históricos narraba el autor y aún no conocemos. Entonces, me puse a escribir y a investigar sobre qué hay de contexto histórico en la Biblia hasta que encontré información que no me imaginaba. Llegué a la conclusión de que valía la pena compartirlo, divulgarlo. El libro comencé a escribirlo hace dos años y medio, narrando algunos personajes judíos de la historia. Enseguida, me di cuenta de que tenía sentido enfocarme en personajes bíblicos. Una vez que terminé con los personajes que escogí del judaísmo, dije: “¿Por qué no entrar en el cristianismo? Es algo que no conozco, pero probablemente tenga tantas cosas interesantes para divulgar como las que encontré en el judaísmo”. La idea fue hacer ese puente entre la historia y la Biblia.
–La historia comienza con Abraham, el patriarca de los judíos. ¿Es dueño de una vida nómada, como indica en el libro?
–Abraham era un semi nómade. Nació en Ur, al sur de la Mesopotamia, en lo que fue la ciudad más importante de Sumeria. Después se fue a Siria, pasó por Canaán y más tarde llegó a Egipto hasta que luego volvió a Canaán. Era un semi nómade porque a veces vivía en las ciudades, pero de alguna forma rechazaba ese estilo de vida: quería tener autonomía, libertad y su propio Dios, un Dios no intermediado por los sacerdotes. Ese es el concepto de Abraham, un poco un Dios de las tribus del desierto que no quería estar sujeto a la autoridad del rey o de los sacerdotes de las ciudades.
–¿Qué podría decirnos sobre el “Pacto con Dios”, el acuerdo entre Abraham y Dios que determinó la circuncisión en los varones como aspecto fundacional de la religión judía?
–Está la cuestión mítica de que el pacto se hizo a partir de la circuncisión y que, de alguna forma, estaba relacionado con el deseo de tener al primogénito. Fue una doble elección: la de Abraham hacia Dios y la de Dios hacia Abraham, que lo escoge como la tribu elegida. Pero, desde un punto de vista histórico, los estudiosos sostienen que la circuncisión efectivamente era una práctica egipcia por cuestiones de salubridad y que los hebreos, luego de vivir en Egipto, la adoptaron. Por eso, pienso que la circuncisión de Abraham es más una cuestión mítica que histórica.
–¿Moisés es un príncipe egipcio o un enviado de Dios para liberar al pueblo judío de Egipto? ¿Cuánto hay de mito y cuánto de realidad en esta historia? De acuerdo con su investigación y con el relato bíblico, usted menciona que hay dos Moisés en su libro.
–Sí. La tesis no es mía; es una tesis que Freud tomó de otros historiadores, pero también la publicó. Lo que sabemos –y eso está demostrado arqueológicamente– es que desde la probable salida de los hebreos de Egipto hasta la entrada en Canaán no pasaron 40 o 50 años, sino entre 150 y 200 años. Por lo tanto, es lógico pensar que hubo más de un líder en ese período. En el libro muestro que Moisés era egipcio y que el mito de que era hebreo tiene que ver con la necesidad de transformarlo en hebreo para la narrativa religiosa.
