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Santo Tomás de Aquino y su análisis sobre las pasiones humanas en la ‘Summa Theologiae’

El filósofo y teólogo medieval abordó en su obra maestra el papel de emociones como la ira, la tristeza y el amor, vinculándolas con el juicio racional. Su pensamiento, inspirado en Aristóteles, sigue siendo objeto de estudio y contraste con investigaciones contemporáneas.

Santo Tomás de Aquino, nacido en el siglo XIII en Roccasecca, Italia, es reconocido como uno de los pensadores más influyentes del cristianismo y la filosofía occidental. En su obra magna, la Summa Theologiae, exploró mediante un método de preguntas y respuestas la relación entre fe y razón, así como conceptos fundamentales de la vida humana.

La obra, escrita con un lenguaje accesible para eruditos y personas comunes, se divide en tres partes. En la Secunda Pars, específicamente en el tratado sobre las pasiones del alma, Aquino analiza emociones universales como la tristeza, la ira, el amor y el odio, considerándolas parte de un sistema interconectado.

Respecto a la tristeza, el filósofo señaló que manifestaciones como el llanto y los gemidos pueden aliviarla, ya que al exteriorizar el dolor, la atención del alma se dispersa. Una investigación publicada en el Journal of Research in Personality, que analizó más de 1000 episodios de llanto, encontró que la mayoría de los participantes reportaron alivio y reducción de la tensión emocional, aunque esto dependía del contexto social y no era inmediato.

Aquino también asoció la tristeza con una alteración del movimiento vital del cuerpo, sugiriendo que actividades que restablecen el equilibrio natural pueden mitigarla. Estudios modernos, como The Role of Sleep in Emotional Brain Function, proponen que el sueño REM promueve una «homeostasis emocional», reduciendo la reactividad de la amígdala y facilitando el procesamiento de recuerdos.

Sobre la ira, el teólogo afirmó que «impide más manifiestamente el juicio de la razón», ya que la perturbación corporal que genera afecta las capacidades sensitivas necesarias para el acto racional. Explicó que, aunque se origina principalmente alrededor del corazón, puede extenderse a otros miembros.

En cuanto al odio y el amor, Aquino postuló que todo odio procede de algún amor como causa, por lo que es imposible que el odio sea absolutamente más fuerte. Investigaciones contemporáneas, como las de John T. Cacioppo y Gary Berntson, sugieren que el amor y el odio forman parte de un sistema bivariado: pueden coexistir y funcionar en paralelo, pero no se reemplazan; el odio puede ser más intenso o duradero según el contexto, sin superar la base del amor.

La obra de Santo Tomás de Aquino, proclamado doctor de la humanidad por la Iglesia, sigue siendo un referente para el análisis filosófico y psicológico de las emociones humanas.

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