La colisión entre un avión y un camión de bomberos en Nueva York, que dejó dos muertos, centra la investigación en los procedimientos de la torre de control y la carga operativa.
NUEVA YORK.- La colisión entre un avión de Air Canada y un camión de bomberos en el aeropuerto LaGuardia de Nueva York, que resultó en la muerte de ambos pilotos, ha puesto bajo escrutinio los procedimientos operativos de la torre de control. El accidente, ocurrido el 22 de marzo en un contexto de alta actividad y demoras por mal tiempo, reavivó el debate sobre la gestión del tráfico aéreo.
Según información a la que accedió Reuters, el personal de control podría haber incumplido normas vigentes al combinar funciones de control local y terrestre antes del horario permitido. Los procedimientos actualizados en 2023 establecen que estas posiciones no deben consolidarse antes de la medianoche o de los 90 minutos posteriores al inicio del turno, lo que ocurra más tarde. Indicios posteriores al accidente sugieren que estas funciones podrían haberse combinado antes de ese límite.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) lidera la investigación. Su presidenta, Jennifer Homendy, reconoció que aún no está claro quién estaba a cargo del control terrestre en el momento del incidente, un rol clave para la coordinación segura de aeronaves y vehículos. Audios difundidos sugieren que el controlador local podría haber asumido simultáneamente responsabilidades en tierra, aunque la NTSB no ha confirmado oficialmente esta versión.
El antecedente de un accidente similar en 1997 en el mismo aeropuerto había llevado a reforzar las normas para evitar la superposición de tareas. Aquella investigación concluyó que la combinación de posiciones fue un factor contribuyente.
La noche del siniestro registró una actividad superior a la habitual, con 70 despegues y aterrizajes entre las 22 y el momento del accidente, frente a un promedio de 53 en ese lapso desde 2022, según datos de Cirium. Esta sobrecarga, sumada a los retrasos por el clima, habría incrementado la presión sobre los controladores.
Fuentes del sector describieron la jornada como particularmente exigente. Un controlador del área de Nueva York, bajo condición de anonimato, sostuvo que las posiciones locales y terrestres deberían haber permanecido separadas al menos hasta la medianoche, dada la complejidad del tráfico.
La Administración Federal de Aviación (FAA) indicó que colabora con la investigación y adoptará las medidas necesarias en función de los hallazgos. Expertos advierten que el accidente probablemente fue resultado de una combinación de factores, como posible sobrecarga laboral, escasez de personal y eventuales desvíos de los procedimientos establecidos.
