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Florida: carrera por la gobernación 2026 sin definiciones en el apoyo de DeSantis

El vicegobernador Jay Collins, aliado del gobernador Ron DeSantis, busca sucederlo pero aún no cuenta con su respaldo público. La espera por un aval define una primaria republicana compleja donde también influye el apoyo de Donald Trump a otro candidato.

La carrera por la gobernación de Florida para los comicios de 2026 comienza a definirse, pero uno de los nombres mejor posicionados, el vicegobernador Jay Collins, enfrenta un obstáculo inesperado: la falta de un respaldo explícito del actual mandatario, Ron DeSantis, a quien se considera su aliado.

Collins lanzó su candidatura con la expectativa de heredar parte del capital político del gobernador, aunque hasta ahora ese apoyo no se ha hecho público. La situación quedó en evidencia durante una reciente conferencia de prensa en Tampa, donde DeSantis evitó confirmar si respaldará a algún aspirante en las primarias republicanas. Consultado directamente sobre si tiene un candidato favorito, respondió con ambigüedad: “Creo que todo el mundo sabe que cuando tengo algo en mente, lo hago saber. No vamos a ser tímidos… Si siento la necesidad de hacer algo, lo hago. Así que pueden quedarse mirando”. Collins estaba presente en el evento.

El vicegobernador, que compite por la nominación republicana, dejó en claro que busca ganarse ese respaldo, aunque reconoció que aún no lo tiene asegurado. La postura del gobernador no es nueva: ya en enero, cuando Collins anunció su candidatura, había evitado comprometerse, aunque lo describió como “un buen tipo” que “sirvió admirablemente al país como Green Beret”.

El escenario electoral dentro del Partido Republicano es más complejo de lo esperado. Al menos dos candidatos mantienen la esperanza de recibir el respaldo de DeSantis: Collins y el ex presidente de la Cámara de Representantes de Florida, Paul Renner. Ambos entienden que el aval del gobernador podría inclinar la balanza en una primaria que promete ser competitiva.

Sin embargo, hay otro factor determinante en juego: el apoyo del expresidente Donald Trump a Byron Donalds, actual congresista. Este respaldo no es menor, ya que el candidato cuenta con una estructura financiera sólida, con más de 45 millones de dólares recaudados, y lidera la mayoría de las encuestas con ventaja de dos dígitos. En ese contexto, Collins intentó relativizar la importancia del apoyo de Trump, al asegurar que el de DeSantis sería “igual de fuerte” en Florida.

Las cifras respaldan la influencia del mandatario estatal. Según una encuesta de Emerson College, más de la mitad de los consultados aprueba la gestión de DeSantis, mientras que cerca del 46% tiene una opinión favorable de Trump. Aun así, DeSantis parece optar por una estrategia de espera. “Si me involucro en la primaria, lo sabrán. Será en el momento y lugar que yo elija”, dijo anteriormente, al dejar en claro que cualquier definición llegará bajo sus propios términos.

La relación entre DeSantis y Collins se remonta a agosto de 2025, cuando el gobernador lo eligió como vicegobernador, en una decisión que fue interpretada como un movimiento estratégico para proyectar un posible sucesor. El mandatario lo describió entonces como un “aliado” y un conservador con principios firmes. Durante el anuncio, DeSantis destacó que buscaba a alguien capaz no solo de acompañar su gestión, sino también de asumir el liderazgo del estado si fuera necesario. “Lo que estaba buscando era alguien que pudiera ayudar a lograr más victorias para la gente de Florida”, explicó.

Collins, por su parte, asumió el cargo con un discurso alineado con la agenda del gobierno, en donde prometió contribuir a consolidar lo que describió como el modelo conservador del estado. “El objetivo es ayudarlo a terminar la misión y mantener a Florida fuerte”, afirmó entonces.

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