Un informe semanal registró una baja general en el rubro, impulsada por carnes y panificados, aunque los lácteos y huevos continuaron con aumentos.
Los precios de los alimentos registraron una baja del 0,4% en la primera semana de abril respecto a la semana anterior, según el relevamiento semanal de la consultora LCG. Esta caída moderó parte de la suba previa y reforzó la tendencia a la desaceleración que el indicador muestra desde fines de febrero.
La corrección tuvo como principales protagonistas a los rubros de carnes, que retrocedió un 2%, y de panificación, cereales y pastas, que cayó un 2,3%. Estos movimientos fueron los de mayor incidencia en la baja general del índice.
Por el contrario, los productos lácteos y huevos volvieron a mostrar presión alcista, con un aumento del 3,2% en la semana, compensando parcialmente los descensos de otros sectores. También se observaron leves subas en verduras (0,8%) y frutas (0,6%).
Más allá del dato semanal, el informe destaca que la inflación promedio de alimentos en las últimas cuatro semanas se desaceleró 0,7 puntos porcentuales, ubicándose en el 1,6%. Este dato confirmaría una tendencia descendente respecto al pico observado a fines de febrero. Además, se redujo la difusión de los aumentos: el porcentaje de productos con subas cayó al 11%.
Sin embargo, la desaceleración no es uniforme en toda la canasta. Según LCG, cerca del 70% de la inflación promedio de las últimas cuatro semanas se explica por los aumentos en carnes y lácteos. En ese período, los lácteos y huevos acumularon una suba del 5,6%, mientras que las carnes avanzaron un 1,3%.
El rubro de la carne sigue siendo un foco de atención. Según datos del IPCVA, en marzo registró un nuevo aumento del 10,6%, impulsado por cortes de consumo masivo. En los últimos doce meses, la carne acumula un alza del 68,6%, más del doble de la inflación general del período.
Para la dinámica inflacionaria, los alimentos constituyen un termómetro sensible debido a su alto impacto en el consumo cotidiano y en la percepción social del costo de vida. Si bien la baja semanal es una señal favorable, la persistencia de aumentos en rubros clave como lácteos y la incidencia de las carnes sugieren que la desaceleración sigue siendo parcial.
La medición de LCG se elabora a partir del relevamiento de 8.000 precios de alimentos y bebidas en cinco supermercados, utilizando ponderadores equivalentes a la estructura del IPC de la Ciudad de Buenos Aires.
