El profesor Federico Merke analiza las recientes acciones militares de Estados Unidos, su impacto en el orden global y las consecuencias económicas y diplomáticas de un conflicto que trasciende fronteras.
En un contexto globalizado, los conflictos en Medio Oriente tienen repercusiones directas en economías de todo el mundo. El reciente ataque de Estados Unidos contra Irán, en coordinación con Israel, generó cimbronazos económicos y políticos en Europa, América y Oriente. Federico Merke, profesor asociado de Relaciones Internacionales en la Universidad de San Andrés, analiza esta situación.
«Estados Unidos ha desperdiciado capital diplomático y ha irritado no solo a rivales, sino también a aliados», señaló Merke. «Su comportamiento afecta pilares centrales del orden global». El experto también se refirió a la estrategia de la administración Trump, describiéndola como errática y con riesgos para la estabilidad internacional.
Según Merke, el conflicto ha generado mayores niveles de incertidumbre en la economía global, con impacto en el precio de combustibles y otros insumos. Esto afecta actividades como el transporte y tiene consecuencias para ciudadanos de distintos países.
Respecto al cese al fuego actual, Merke consideró que es un primer paso, pero que avanzar hacia una paz sostenible dependerá de las concesiones y la credibilidad de los compromisos de todas las partes involucradas, incluyendo a Israel, un actor clave cuya acción militar en el Líbano queda fuera del acuerdo.
El profesor diferenció este conflicto de intervenciones anteriores de EE.UU. en la región, señalando que podría hablarse de una «tercera guerra del Golfo», con motivaciones y contextos distintos a los de la defensa de Kuwait en los años noventa.
