Estados Unidos enfrenta desafíos de rivales que aprovechan su control sobre recursos críticos y rutas comerciales, marcando un giro en las dinámicas geoeconómicas mundiales.
WASHINGTON – Por segunda vez en un año, Estados Unidos recibió demostraciones de cómo adversarios pueden utilizar su control sobre arterias clave de la economía global como herramienta de presión. Primero fue China, que hizo valer su predominio en la extracción de tierras raras durante la guerra comercial iniciada por el expresidente Donald Trump. Luego, Irán, con el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, tensionó los mercados energéticos mundiales y llevó a un alto el fuego temporal.
Durante décadas, el dominio en este tipo de guerra económica lo tuvo principalmente Washington, mediante herramientas como restricciones al uso del dólar o acceso a tecnología. Sin embargo, en un contexto de pandemia, la invasión rusa de Ucrania y el deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y China, otros países comenzaron a ver los vínculos comerciales como posibles instrumentos de presión geopolítica.
En respuesta, Estados Unidos, China y Europa están reforzando sus defensas económicas, aumentando la inversión en la producción nacional de bienes esenciales. «La economía global fue diseñada para el entorno favorable de la década de 1990, cuando se daba por sentada una cooperación amplia. Esta es una época de creciente competencia geopolítica», sostiene Edward Fishman, autor de un libro sobre estrategia de guerra económica.
La explotación de dependencias económicas no es nueva –el embargo petrolero árabe de 1973 es un ejemplo–, pero la economía global actual ofrece más oportunidades: el porcentaje del comercio internacional en la producción total mundial duplica al de 1973.
Algunos asesores del expresidente Trump ven riesgo en los lazos comerciales que florecieron tras la Guerra Fría, especialmente aquellos que generaron dependencia de China. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha expresado preocupación de que la influencia económica de otros países pueda «restringir nuestra capacidad para formular política exterior» si no se diversifican las cadenas de suministro.
Estados Unidos ha utilizado ampliamente sanciones financieras contra países, individuos y empresas. Sin embargo, pareció estar desprevenido cuando otros países comenzaron a usar sus ventajas económicas de manera similar. La prohibición china de exportar tierras raras en 2023 fue calificada por Trump como «una verdadera sorpresa». Situaciones similares se dieron con las acciones de Irán en Ormuz, que impactaron en los mercados petroleros y economías dependientes.
Analistas señalan que este proceso continuará hasta que se configure una nueva economía global adaptada a esta era de competencia estratégica.
