El especialista David Pérez Martínez destaca que incluso una actividad moderada, como caminar 3000 pasos diarios, aporta beneficios neurológicos significativos y contribuye a un envejecimiento cerebral más saludable.
La prevención del deterioro cognitivo y enfermedades como el alzhéimer es un campo de intensa investigación científica. En este contexto, el neurólogo español David Pérez Martínez, especialista en alzhéimer, memoria y deterioro cognitivo, resalta el valor fundamental del ejercicio físico. «Si tuviera que elegir solo un elemento para prevenir la demencia, aunque lo importante es seguir una estrategia multimodal, sería fomentar el ejercicio físico y evitar el sedentarismo», afirmó el médico.
Según explicó Pérez Martínez, la actividad física favorece la neurogénesis, especialmente en el hipocampo, una región cerebral clave para la memoria y el aprendizaje. «También estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos y mejora el suministro de oxígeno y nutrientes al cerebro», agregó. Otros beneficios incluyen su contribución a la plasticidad cerebral y sus efectos antiinflamatorios, regulando moléculas asociadas al deterioro cognitivo.
La buena noticia, según el especialista, es que para obtener estas ventajas no se requieren rutinas extremas. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 10.000 pasos diarios, a partir de los 3.000 ya se observan efectos positivos. La intensidad también es un factor: a mayor ritmo, mayores beneficios. Pérez Martínez incluye en las rutinas recomendadas actividades cotidianas como barrer, levantar la mesa, limpiar o subir escaleras en lugar de usar el ascensor.
El neurólogo enfatiza que una estrategia integral es más efectiva. «Si a esto se suma una dieta saludable, entrenamiento cognitivo y control de factores de riesgo vascular, las probabilidades de un mejor envejecimiento serán mayores», señaló. Además, destacó que la protección contra el deterioro cognitivo debe iniciarse desde la infancia, a través de la educación emocional, vínculos sólidos, una vida social activa y la ausencia de consumo de sustancias.
Otras medidas preventivas que repercutirán a largo plazo son evitar el sobrepeso, no fumar, limitar el consumo de alcohol y estimular la actividad cognitiva. «Incluso, en edades avanzadas o en personas ya diagnosticadas, estas medidas pueden mejorar el pronóstico», remarcó.
Pérez Martínez también advirtió que aún se desconocen muchos mecanismos de la demencia. «Pareciera que tendrían influencia elementos como las proteínas que se acumulan en el cerebro, los factores genéticos, pero nos faltan todavía muchas piezas del rompecabezas», afirmó. Actualmente, la incorporación de biomarcadores en sangre permite alcanzar un diagnóstico con una precisión superior al 95%.
