Con reglas similares al vóley pero basado en atrapar y pasar la pelota, esta disciplina centenaria se ha consolidado como una actividad física y social para personas mayores de 60 años, promoviendo la coordinación, el equilibrio y la integración.
Lo que a simple vista podría confundirse con un partido de vóley convencional, pronto revela su propia naturaleza: en el newcom la pelota no se golpea, se atrapa. Se busca el pase preciso, el movimiento estratégico y la complicidad del equipo. En los últimos años, esta disciplina dejó de ser una actividad recreativa de nicho para transformarse en un movimiento deportivo y social con epicentro en la Argentina.
Según explica Gustavo Rasgido, a cargo de la Secretaría Nacional de Newcom dentro de la Federación del Voleibol Argentino (FeVA), esta actividad es un motor de bienestar. “El newcom es una actividad física deportiva que se destaca por su aporte beneficioso a la salud, a la recreación y a la contención del adulto, principalmente en la edad en que ha dejado de ser activo laboralmente”, define. En una etapa donde la soledad suele ganar terreno, este deporte aparece como un factor “fundamentalmente integrador”.
Aunque su popularidad local es reciente, el newcom tiene una historia centenaria. Su origen se remonta a 1895 en los Estados Unidos, creado por la maestra de educación física Clara Gregory Baer, quien buscaba una forma de vincular géneros a través de un juego colectivo y solidario.
En la Argentina, el deporte se introdujo masivamente a través de los Juegos Nacionales Evita en 2008, con un antecedente técnico clave en 2003. Andrés Maidana, profesor de educación física y actual director general de deportes de la municipalidad de Rawson, señala al pionero: “El newcom llegó de la mano del profesor Ricardo Acuña, que se dedica a traer deportes y juegos alternativos. Él lo presentó en la Secretaría de Deportes de la Nación y hoy es el deporte insignia de los adultos mayores”.
El crecimiento trajo consigo la necesidad de una estructura mayor. “Surgió la necesidad de tener una institución a la cual pertenecer y que sea referencia fiable para el juego, con un reglamento único y estable”, señala Rasgido. Fue así como la FeVA tomó la posta para profesionalizar la actividad.
A diferencia del vóley tradicional, la regla sustancial del newcom consiste en atrapar y pasar la pelota. Esta adaptación permite que personas que nunca practicaron deportes de impacto puedan sumarse sin riesgo. Maidana detalla: “La diferencia clave es que acá la pelota no se golpea. Recibís el balón con ambas manos, lo controlás y lo pasás o lanzás al campo contrario. No podés caminar con la pelota en las manos, pero se permite un paso de pivote, como en el básquet”. El lanzamiento debe ser fluido y existe un máximo de tres toques por equipo antes de pasar la pelota al campo rival. “El objetivo es que esa pelota pique en el suelo del equipo contrario para producir el tanto”, completa Rasgido.
Las dimensiones del campo son las mismas que en el vóley (18×9 metros), pero la altura de la red se ajusta según la categoría: suele rondar los 2,43 metros para varones y mixto, y 2,24 metros para mujeres. En la modalidad mixta, la paridad es una regla: tres hombres y tres mujeres en cancha con rotación obligatoria.
Si bien el desarrollo fue paulatino hasta 2014, el verdadero punto de inflexión fue la pandemia. La comunidad utilizó el confinamiento para profesionalizarse mediante reuniones semanales vía Zoom. Dirigentes, técnicos y médicos definieron un reglamento propio, abordando el deporte desde la geriatría, la nutrición y la técnica táctica.
Ese esfuerzo hoy se traduce en números contundentes. Rasgido estima que alrededor de 100.000 personas lo practican actualmente en el país. En la Patagonia, Chubut encabeza este desarrollo. En Rawson, una ciudad de 60.000 habitantes, el impacto es notable: “Logramos crear una liga interna, la Liga Newcom Rawson, con ocho equipos de entre 30 y 40 participantes cada uno. El primer equipo fue Toninas Newcom, un combinado de más de 50 años que arrancó de manera recreativa y terminó siendo referente competitivo de la zona”, cuenta Maidana.
Hoy, el deporte ha “colonizado” todos los espacios: gimnasios municipales, centros de jubilados e incluso playas y parques.
