Un análisis sobre la transformación de las dinámicas del crimen organizado en el país, observándose un incremento en la violencia y la adopción de iconografías foráneas por parte de algunos grupos.
Hace más de quince años, era frecuente que integrantes de bandas de narcotráfico optaran por entregarse sin resistencia ante operativos policiales, prefiriendo enfrentar procesos judiciales que solían derivar en condenas relativamente bajas. Sin embargo, en los últimos tiempos se han registrado episodios que marcan un cambio en esta tendencia.
Un hecho reciente ocurrió en el río Paraná, cerca de Puerto Iguazú, Misiones, donde efectivos de la Prefectura Naval que interceptaban una embarcación de contrabandistas recibieron disparos con carabinas y fusiles desde la costa, resultando herida una integrante de la Agrupación Albatros. Este tipo de enfrentamiento, que acerca la situación argentina a realidades de otros países de la región, se suma a un incidente registrado en 2023 en Santiago del Estero, donde un sospechoso se resistió a un operativo de la Gendarmería Nacional utilizando un fusil M4.
Estos eventos son analizados por especialistas como indicios de una evolución en el modus operandi de algunas facciones del narcotráfico, que comenzarían a adoptar prácticas más violentas y confrontativas, alejándose parcialmente de los métodos históricos basados en la corrupción y la negociación.
Paralelamente, se observa la propagación de una iconografía particular entre algunos individuos vinculados a estas actividades. En allanamientos recientes se han incautado pinturas de estilo kitsch que retratan a los detenidos junto a figuras notorias del narcotráfico internacional, como Pablo Escobar o Joaquín Guzmán Loera ‘El Chapo’, y personajes ficticios como Tony Montana de ‘Scarface’.
Este fenómeno, que también se verifica en otros países de América Latina, parece responder a un intento por parte de algunos implicados de construir una imagen de poder y notoriedad, emulando a figuras reales o ficticias asociadas al crimen organizado a gran escala.
El caso del extraditado Sebastián Marset, vinculado por autoridades extranjeras a tráfico de drogas y a hechos de violencia en varios países, es frecuentemente citado como ejemplo de esta nueva dimensión transnacional. Asimismo, en procedimientos locales, como el arresto de Nahuel Llanos en el conurbano bonaerense, se hallaron cuadros con temáticas similares.
Expertos en seguridad señalan que, si bien estos elementos simbólicos y episodios de mayor violencia marcan una tendencia preocupante, el panorama del narcotráfico en Argentina sigue siendo diverso y no todos los grupos operan bajo estas nuevas características.
