La obra cumbre del filósofo y teólogo medieval explora, con un método racional, emociones como la tristeza, la ira y el amor, ofreciendo reflexiones que encuentran eco en investigaciones psicológicas contemporáneas.
Santo Tomás de Aquino, uno de los pensadores más influyentes del cristianismo y la filosofía occidental, nació en el siglo XIII en Roccasecca, Italia. Su obra magna, la Summa Theologiae, es un compendio teológico escrito con notable economía del lenguaje, destinado tanto a eruditos como al público general. En ella, mediante un enfoque metódico de preguntas y respuestas, explora conceptos cruciales de la vida humana, argumentando que la fe y la razón se complementan.
En la Secunda Pars, específicamente en el tratado sobre las pasiones del alma, Aquino aborda emociones universales como la tristeza, la ira, el amor y el odio, considerándolas parte de un sistema interconectado. A continuación, se presentan algunas de sus explicaciones y su relación con hallazgos académicos modernos.
El alivio de la tristeza y el llanto
Santo Tomás señala que «las lágrimas y gemidos alivian naturalmente la tristeza». Explica que al exteriorizar el dolor, la atención del alma se dispersa, disminuyendo la aflicción interior. Una investigación publicada en el Journal of Research in Personality, que analizó más de 1000 episodios de llanto, encontró que la mayoría de los participantes reportaron alivio y reducción de la tensión emocional, aunque esto dependía del contexto social y no era inmediato.
La perturbación de la ira
El filósofo afirma que «la ira es, entre todas las pasiones, la que impide más manifiestamente el juicio de la razón». Sostiene que, aunque la razón no usa un órgano corporal, depende de potencias sensitivas que se ven alteradas por perturbaciones físicas, como la que produce la ira alrededor del corazón.
La relación entre el amor y el odio
«Todo odio procede de algún amor como de causa. Por lo tanto, es imposible que el odio sea absolutamente más fuerte que el amor», postula Aquino. Investigaciones contemporáneas, como las de John T Cacioppo y Gary Berntson, proponen que el amor y el odio forman parte de un sistema bivariado, donde pueden coexistir y funcionar en paralelo, sin que uno reemplace necesariamente al otro.
El sueño y la homeostasis emocional
El teólogo también reflexiona sobre cómo remedios naturales, como el sueño, restablecen el movimiento vital y mitigan la tristeza. Estudios como «The Role of Sleep in Emotional Brain Function» sugieren que el sueño REM promueve una «homeostasis emocional», reduciendo la reactividad de la amígdala y facilitando el procesamiento de recuerdos emocionales.
La obra de Santo Tomás de Aquino sigue siendo un referente para el análisis filosófico de las emociones, mostrando una notable vigencia en el diálogo entre el pensamiento clásico y la ciencia moderna.
