Una nueva producción de la ópera de Smetana, dirigida por Laurent Pelly, destaca por su puesta en escena creada con casi tres toneladas de muebles y elementos reciclados, en línea con la política de sostenibilidad del teatro.
MADRID.- Una nube tumultuosa de muebles, compuesta por mesas, sillas y puertas, se eleva del piso al techo en el Teatro Real de Madrid. La instalación, que pesa casi tres toneladas, es el trabajo de la escenógrafa francesa Caroline Ginet para una nueva producción de La novia vendida, la ópera del compositor checo Bedrich Smetana.
La dirección está a cargo del francés Laurent Pelly. Aunque la disposición puede parecer caótica a primera vista, cada elemento ha sido colocado con una intención curatorial específica, dando valor a objetos antiguos para crear una propuesta artística original.
Esta escenografía se enmarca en la política de sostenibilidad del Teatro Real, un referente global en esta materia. Su enfoque incluye la creación de escenografías y vestuarios utilizando, en gran medida, elementos reciclados.
