InicioPolíticaEl laboratorio económico de Milei y el desafío de la sostenibilidad

El laboratorio económico de Milei y el desafío de la sostenibilidad

La falta de un consenso macroeconómico transversal y el riesgo de la alternancia política ponen a prueba el plan de estabilización del Gobierno.

Argentina enfrenta un problema estructural sin solución aparente: la ausencia de un consenso macroeconómico que trascienda los cambios de gobierno. El riesgo es que los logros alcanzados en materia de racionalidad económica durante gestiones no peronistas se diluyan con el regreso de administraciones kirchneristas o afines.

En 2026, las ambiciones electorales de la oposición más dura ya se hacen sentir. Las deudas pendientes de la gestión actual abren espacios para que figuras como Axel Kicillof o Máximo Kirchner busquen un retorno al poder. Desde el centro derecha se barajan dos alternativas para evitar ese escenario: la reelección de Javier Milei como garantía de continuidad, o un consenso interpartidario que priorice la estabilidad macroeconómica.

Luciano Laspina, presidente del think tank Cippec, propone un “consenso preideológico” que incluya el respeto a los contratos, el equilibrio fiscal y el fin del financiamiento monetario del déficit. Sin embargo, surgen dudas sobre si es posible alcanzar ese acuerdo con un kirchnerismo que, según investigaciones judiciales recientes, habría utilizado la política cambiaria y las SIRA para generar corrupción.

Por otro lado, la continuidad de Milei en el poder plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del plan económico. La dependencia de un triunfo electoral para mantener el rumbo sugiere debilidades estructurales. La macroeconomía debería ser lo suficientemente sólida como para resistir una derrota electoral, pero los efectos colaterales sobre el salario real, el empleo y la actividad industrial generan incertidumbre.

El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Di Tella muestra una caída del 12,1% respecto a marzo de 2026, acumulando cuatro meses de descenso. Además, el 41,9% de las pymes redujo personal en los últimos seis meses, y casi un tercio planea hacerlo en el corto plazo, según el IAE Business School.

El caso argentino se convierte así en un laboratorio para evaluar los desafíos de la racionalidad macroeconómica en un contexto de polarización política y demandas sociales insatisfechas.

Más noticias
Noticias Relacionadas