El deportista argentino de 49 años, que quedó en silla de ruedas tras un accidente a los 13, murió a causa de una enfermedad terminal. Fue campeón mundial de surf adaptado en 2019 y un incansable luchador por la inclusión.
Luciano Llosa, el campeón de surf adaptado que representó a Argentina en tres mundiales y se consagró en su categoría en 2019, falleció este domingo a los 49 años. La noticia fue confirmada por su círculo íntimo, que indicó que una enfermedad terminal lo llevó en apenas ocho semanas.
Nacido en San Miguel del Monte, provincia de Buenos Aires, Llosa sufrió un accidente a los 13 años cuando un disparo accidental de un revólver le lesionó la médula espinal. El proyectil ingresó por su pecho y salió por el omóplato izquierdo, afectando un pulmón y la médula. Tras una larga recuperación en el Hospital Garrahan y el centro ALPI, retomó sus estudios y más tarde se radicó en Mar del Plata, donde encontró en el mar una fuente de autonomía.
Allí comenzó a practicar surf adaptado, disciplina en la que alcanzó el título mundial en 2019 compitiendo en Playa Grande, frente a su propia casa. Además del deporte, Llosa fue un activista por la accesibilidad urbana. El año pasado se viralizó en redes sociales a bordo de su handbike, conocida como «bici cama», con la que reclamaba rampas en las calles. «Quiero que hagan en todos lados», insistía, cansado de tener que hacer maniobras para cruzar con su hija.
Su lucha incluyó un enfrentamiento con la burocracia municipal por fondos no ejecutados en accesibilidad. Sin embargo, nunca perdió el optimismo. «Mucho más peligroso es quedarse mirando el techo», solía decir. Luciano Llosa deja un legado de resiliencia y un reclamo vigente por una sociedad más inclusiva.
