InicioEspectáculosAgustín Monzón, nieto de Carlos Monzón, busca su propio camino como actor

Agustín Monzón, nieto de Carlos Monzón, busca su propio camino como actor

A sus 25 años, Agustín Monzón es el vivo retrato de su abuelo, el legendario boxeador Carlos Monzón. Pero en lugar de seguir sus pasos en el ring, eligió la actuación. Habla de su infancia, su apellido y los contrastes de una historia familiar marcada por la gloria y la tragedia.

Hay quienes afirman que es un calco de su abuelo. Agustín Monzón (25) escucha a diario que su parecido físico con Carlos Monzón, considerado el mejor boxeador argentino de todos los tiempos, es asombroso. Nacido en Santa Fe, al igual que la leyenda del ring, Agustín es el nieto menor del campeón mundial de peso mediano y ha decidido forjar su propia identidad lejos del boxeo: es actor.

“Fue mi deseo desde que soy chico. Estudié, me presenté a castings y recién al cuarto año quedé en una película. No fue gracias a mi apellido; en la actuación, Monzón no me abrió puertas”, cuenta Agustín, quien nació en 2001, seis años después de la muerte de su abuelo.

Agustín reconstruyó la figura de Carlos Monzón a través de los relatos de su madre y sus tíos. Recuerda con humor cómo de niño confundía la estatua de su abuelo en la Costanera con la de San Martín o Belgrano. También se sorprendió al enterarse de la relación de su abuelo con Susana Giménez o de la visita del actor Mickey Rourke a la cárcel de Las Flores. “Tenía la representación de un Carlos Monzón sentimental y expresivo; por otro lado, la del mujeriego y altanero. También la de los hitos deportivos y, sin justificar nada, la de la persona abatida”, reflexiona.

El apellido Monzón, que adoptó artísticamente, fue natural en su vida. En la escuela ya lo llamaban así, y su padre nunca se opuso. “En Santa Fe, Monzón era cotidiano, como la cumbia. En el colegio evangélico al que fui, nunca fui diferente”, asegura.

Su decisión de ser actor no fue bien recibida al principio. “Mis padres no entendían nada”, ríe. Hizo todo tipo de deportes, pero ninguno de los cuatro hermanos siguió una carrera profesional: Julieta y Milagros tienen una peluquería, Benjamín es abogado. Agustín intentó estudiar Abogacía para calmar los ánimos, pero se mudó a Buenos Aires en cuanto pudo.

El boxeo, sin embargo, sigue presente en su vida. Aprendió a boxear y personificó a un púgil en la serie Monzón. “Tenía la fantasía de saber qué siente un boxeador en un ring con un estadio repleto. Fue una búsqueda personal y una gran experiencia artística”, explica. Su paso por Survivor Expedición Robinson le enseñó a interpretar a un náufrago.

Consultado sobre si aceptaría personificar a su abuelo en una eventual biopic de Susana Giménez, responde: “Sabría perfectamente cómo hacerlo. Conozco los golpes, la presión y el hambre de una pelea. Mi abuelo empezó a pelear a los 8 años para sobrevivir”.

En cuanto al capítulo más oscuro de su abuelo –condenado en 1988 por el femicidio de Alicia Muñiz–, Agustín no elude el tema. “No fue un buen momento. Es parte de la historia familiar y lo asumo con respeto”, concluye.

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