A 40 minutos de Posadas, esta localidad de 1.000 habitantes se convirtió en un polo productor de frutas tropicales como maracuyá, mamón, palta hass y pitaya, impulsado por el asfalto de su acceso y la altura que evita heladas.
POSADAS, Misiones.- A veces las aparentes desventajas naturales de un lugar terminan siendo una verdadera bendición y el impulso para el crecimiento y la prosperidad. Algo de eso sucede en Almafuerte, un pequeño pueblito de 1000 habitantes que, a pesar de estar a 40 minutos de Posadas, es absolutamente desconocido por la mayoría de los habitantes de la capital misionera.
El principal motivo es que Almafuerte -bautizado así en homenaje al poeta Pedro Bonifacio Palacios- está literalmente “colgado” de una sierra, situada a 380 metros sobre el nivel del mar, bien en el centro del mapa de Misiones.
A cinco kilómetros del acceso por la ruta provincial 4, -que vincula a Posadas con Alem-, y accediendo desde esa vía por un otrora tortuoso camino de tierra, Almafuerte fue durante décadas un pueblo muy aislado del resto de la provincia. Pero desde hace unos años, su suerte empezó a cambiar y la prosperidad y el crecimiento le sonríen a este pequeño y pintoresco pueblito de calles empedradas, mucho verde y colorido de las flores y las frutas que crecen en los árboles.
Frutas tropicales
La altura que antes lo aisló se convirtió en la condición necesaria para que allí prospere la producción de frutas tropicales, cada vez más demandadas en el mercado: mamón calimosa, maracuyá, palta hass, y pitaya (la fruta del dragón). También hay producción de bananas, ciruela, durazno y uva.
“Acá tenemos la primera uva del año a nivel país, y eso nos da mejores mercados”, indicó a LA NACION la intendenta, Celia Smiak. “Por la altura, estas frutas tropicales pueden producirse acá porque no tenemos los mismos problemas de heladas que en el bajo”, contó Smiak, al final de las celebraciones por el 87° aniversario del pueblo, fundado por Bernardino Bertolotti.
Smiak juntó a todos los vecinos de Almafuerte para destacar la reciente obra que le cambió la vida y promete crecimiento: el asfalto del acceso, un camino de 5 kilómetros, que lo vincula a la ruta provincial 5. “Ya no estamos aislados, es un cambio fundamental, para sacar la producción, para que nuestros vecinos puedan tener acceso a la asistencia sanitaria en tiempo y forma, para los docentes y para que nos visiten desde Posadas y todos los lugares. Es un avance enorme, es progreso”, indicó.
Los trabajos arrancaron a finales del 2018, luego se interrumpieron por el Covid-19, y recién concluyeron hace unos meses. Las obras estuvieron a cargo de Vialidad Provincial y también el Municipio. “No fue un trabajo fácil por la topografía”, indicó Smiak.
“Yo venía acá con mi papá, por la picada finlandesa, a buscar bananas”, contó el gobernador, Hugo Passalacqua, oriundo de Oberá, distante a 30 kilómetros. “Estoy feliz de estar acá”, compartió el mandatario, que entregó también algunos títulos de propiedad a productores y vecinos.
La Picada Finlandesa fue el escenario de una de las historias de la inmigración europea más sufridas y trágicas de esta provincia. En dicha picada se asentaron 112 finlandeses que llegaron en 1906, a instalarse en un monte plagado de hostilidades. Con tan mala suerte que las tierras asignadas resultaron pedregosas y no aptas para la producción agrícola. Con lo cual casi todos emigraron, otros murieron en soledad y varios incluso se suicidaron.
En cambio, la localidad de Almafuerte está rodeada de chacras, con terrenos altos aptos para el cultivo de frutas tropicales. La Municipalidad también tiene un vivero para entregar plantines y están recibiendo más capacitación para asesorar a los productores. Como para ratificar que la crisis es una oportunidad, la pandemia del Covid-19 también fue clave para el despegue de Almafuerte.
“Nosotros antes de la pandemia llevábamos a los productores a vender a Posadas en un colectivo, todos juntos. Con el aislamiento cada uno tuvo que ir por su cuenta y terminaron dándose cuenta que les convenía llevar más mercadería”, indicó Smiak. “Desde la Municipalidad ayudamos a arreglarles los autos a los productores, con sus cubiertas, a ponerlos en condiciones para que salgan. Cuando iban con nosotros iban con 20 o 30 cajones, ahora van con 100”, indicó.
Además, aprovechan el viaje para llevar carbón, mandioca y otros productos de la chacra. Los productores venden en el Mercado Central de Posadas, en las ferias francas y también en restaurantes y verdulerías de la capital misionera. Ya hubo productores que compraron mejores vehículos o adquirieron otras chacras. La cercanía es fundamental y el pavimento potencia la logística.
“Yo soy ‘del bajo’, como le decimos acá a los que viven cerca de la Ruta 4”, contó esta mujer que va por el tercer mandato como intendenta. Según dijo, “ya hay varias empresas interesadas en venir a radicarse a Almafuerte, vinculadas a la comercialización y el procesamiento de nuestra fruta tropical, plantaciones de banana, que queremos vender en otras provincias del país”.
También se proyecta un futuro vinculado al mini-turismo. “Tenemos proyectado un mirador, desde donde se podrá ver toda la zona sur de la provincia, disfrutar de unos atardeceres espectaculares”, indicó. Incluso Almafuerte mandó a revisar y estudiar el aire. “Tenemos uno de los aires más puros, y queremos certificarlo”, explicó. “La gente de Almafuerte está produciendo y trabajando, no voy a decir que las cosas están bien porque no alcanza la plata, pero hay buenas perspectivas”, concluyó.
