El Atlas de Libertad y Prosperidad 2026, elaborado por Atlantic Council, posiciona a Argentina en el grupo de países con niveles moderados en ambos indicadores, destacando fortalezas en educación superior y derechos civiles, pero señalando debilidades estructurales como la independencia judicial.
La Argentina ocupó el puesto 69 en el Índice de Libertad y el 42 en el de Prosperidad en la edición 2026 del Atlas Freedom and Prosperity Around the World, elaborado por la fundación Atlantic Council. El informe analiza la relación entre calidad institucional y desempeño económico-social en más de 160 países.
Según el estudio, pese a una mejora en libertad respecto al año anterior, los indicadores del país mantienen estabilidad y reflejan fortalezas específicas junto a persistentes debilidades estructurales, lo que impide un salto de categoría en el escenario global.
En la última edición, Argentina registró un puntaje de 68,1 en libertad y 76,6 en prosperidad. Estos números mostraron una variación mínima frente a 2025: el índice de libertad descendió levemente de 68,4, mientras la prosperidad avanzó respecto al 76,2 previo. De acuerdo con Atlantic Council, el país se mantiene dentro del grupo con “libertad y prosperidad moderadas”, una posición comparable o superior a la mayoría de los países de la región, aunque evidencia un rezago ante las economías líderes mundiales y regionales.
El acceso a la educación superior es uno de los pilares evaluados por el informe y una de las fortalezas señaladas en el caso argentino. Además, el relevamiento destaca el reconocimiento de derechos civiles y el acceso a servicios básicos como otros puntos favorables en la estructura institucional del país.
En el ranking global de libertad, Dinamarca lideró con 91,9 puntos, seguida de Luxemburgo (91,5) y Suecia (91,3). En la región, Chile obtuvo la mejor ubicación en libertad (puesto 28, 83,1 puntos) y Uruguay apareció en el puesto 35 (80,3 puntos). Brasil ocupó la posición 54 (73,3 puntos) y Paraguay el puesto 79 (66,1 puntos).
En prosperidad, Luxemburgo encabezó el mundo con 93,7 puntos, seguido de Suiza (92,8) y Noruega (92,6). A nivel regional, Uruguay logró la mejor ubicación sudamericana (puesto 40, 79 puntos), mientras Chile se ubicó en el 49 (75,1 puntos). Brasil alcanzó el puesto 69 (69,5 puntos) y Paraguay el 97 (62,7 puntos). La ubicación argentina, por encima de Colombia, Perú y México, pero detrás de Chile y Uruguay, indica un desempeño superior a la media latinoamericana.
El informe descompone la libertad nacional en tres pilares: instituciones políticas, legales y económicas. De acuerdo con el relevamiento, la arquitectura institucional argentina presenta fortalezas notorias en derechos civiles y acceso a servicios, pero revela debilidades persistentes en independencia judicial y previsibilidad normativa. Esa disparidad coloca al país en la categoría de sistemas asimétricos-moderados.
La prosperidad es evaluada mediante ingresos, acceso a salud, educación, medio ambiente y equidad. El documento subraya que no basta un pilar robusto: “La debilidad en un solo pilar institucional puede limitar la prosperidad general del país”.
El informe advierte que la región experimentó una caída en los indicadores de libertad política durante la última década, lo que podría condicionar el crecimiento sostenible. A nivel mundial, se identifican cuatro configuraciones institucionales: Balanced-Strong, Asymmetric-Strong, Balanced-Weak y Asymmetric-Weak, con diferencias marcadas en los niveles de prosperidad media de cada grupo.
El estudio concluye que la ayuda al desarrollo solo puede producir efectos duraderos si se apoya una agenda política comprometida internamente. Históricamente, la asistencia internacional nunca fue neutral ni meramente técnica: “La ayuda siempre respondió a intereses políticos, tanto en la Guerra Fría como en la rivalidad multipolar actual”, destaca Atlantic Council.
