La Justicia busca reconstruir los hechos ocurridos en las horas previas al hallazgo del cuerpo de Alejandro Zalazar en su departamento, con base en registros de cámaras y testimonios.
La investigación por la muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar, de 31 años, ocurrida en febrero pasado en su departamento del barrio de Palermo, continúa con el objetivo de reconstruir los hechos de las casi 19 horas transcurridas entre su último registro con vida y el hallazgo de su cuerpo.
Según información a la que tuvo acceso este medio, el jueves 19 de febrero, a las 22:01, Zalazar fue captado por las cámaras de seguridad ingresando al edificio de la calle Juncal 4622 con un sobre en la mano, luego de haber asistido a un gimnasio cercano. Desde ese momento, no hay registros de que saliera del inmueble ni de que alguien ingresara a su vivienda.
La mañana del viernes 20, ante su inasistencia al trabajo y la falta de respuesta a mensajes, amigos y familiares se acercaron al lugar. Su hermana Julieta, poseedora de una copia de la llave, ingresó al departamento alrededor de las 16:51, junto a su pareja y a Chantal ‘Tati’ Leclercq, amiga del fallecido. Encontraron a Zalazar sin vida, tendido en el piso al costado de la cama, con una vía colocada en el pie derecho.
Minutos después ingresó Federico Martín, otro amigo y colega. Según los testimonios, los presentes realizaron intentos de reanimación hasta que Martín pronunció la frase: «Che Juli, es al pedo lo que estamos haciendo, está muerto». Julieta Zalazar declaró que, al momento de su intento, el cuerpo de su hermano ya presentaba rigidez.
La causa judicial aún espera el informe toxicológico final para determinar las sustancias presentes en el organismo y establecer con mayor precisión la data de muerte. La secuencia de eventos posteriores al ingreso de Zalazar a su departamento y el comportamiento de los presentes durante el hallazgo son aspectos que la investigación continúa analizando.
